Cría artificial de pollitos de psitácidas (Loro)

   Los pollos de aves psitácidas pueden ser criados por sus padres naturales o bien pueden ser criados artificialmente por las personas. Cada modalidad tiene ventajas e inconvenientes. Hay varias razones para optar por la crianza artificial de psitácidas:

  1. Los padres rompen los huevos, los desatienden o son agresivos con los pollos.
  2. Fallecen uno o los dos padres y los pichones quedan huérfanos.
  3. Uno de los pollos es más débil que el resto de sus hermanos o muestra síntomas de enfermedad.
  4. El criador quiere aumentar la productividad de la pareja de aves, y retira los huevos o los pollos jóvenes, para que la pareja reproductora comience una nueva puesta.
  5. Se quiere conseguir pollos mansos y habituados al contacto con las personas.

Alimentación y crecimiento:

   Hay numerosos preparados comerciales especialmente formulados para psitácidas, aunque a veces no todas las marcas son óptimas para tal fin. Es aconsejable preguntar al veterinario cuales son las marcas recomendadas, según la especie a alimentar ya que esto puede variar. Por ejemplo, en guacamayos (género Ara) puede ser necesario mayor contenido en grasa. Estos productos se presentan en polvo y se tienen que mezclar con agua caliente para su preparación, de forma que se puede controlar exactamente la concentración de la comida. Es importante extremar la higiene y la limpieza en la preparación de la papilla.

   La mayoría de papillas comerciales para loros llevan unas instrucciones de uso, aunque por norma general la concentración de la papilla aumenta con la edad del animal. Al nacimiento se suele preparar la comida con un 10% de papilla en polvo y un 90% de agua, y los días posteriores se va aumentando la concentración a razón de 2-3% diario. En la 2ª semana de vida se llega una concentración del 25-30% (según especies y preparados) que se mantiene hasta el final de la crianza artificial.

   La comida se prepara con agua caliente, para conseguir una temperatura de la papilla entre 38 y 41ºC. Es importante asegurarnos que tenga la temperatura correcta con un termómetro, ya que si está demasiado caliente podríamos causarles quemaduras en el buche, y si está demasiado fría el pollo no se estimulará para comer y le costará más digerirla. No se aconseja calentar la papilla en el microondas porque se calienta de forma heterogénea y podría causar quemaduras en el buche. La comida se administra mediante el uso de jeringas (con sonda o sin ella), o bien con cuchara.

   Los pichones de menos de 2-3 semanas de vida se adaptan más rápidamente a la alimentación artificial que los de mayor edad, a los que les puede costar algunos días más a comer con jeringa o cuchara. Es imprescindible pesar al pollo cada día por la mañana temprano, antes de la primera comida, cuando el buche, estómago e intestinos están vacíos. Este peso nos va a orientar sobre la cantidad de comida a administrar, y es la mejor forma de controlar el crecimiento y el estado de salud del pollo. La cantidad de comida a administrar en cada toma es aproximadamente un 10-12% del peso.

   La mejor forma de controlar la cantidad de tomas de comida que necesita un pichón es observando el buche; idealmente el buche debería llenarse cada vez que esté vacío. De forma orientativa se puede establecer:

  • Neonatos (1-7 días de edad): 8 veces/día (cada 2 horas)
  • Juveniles (7-21 días de edad): 5-6 veces/día
  • Juveniles (21-emplumado): 4 veces/día
  • Juveniles (después del emplumado): 3 veces/día y poner comida a disposición

   En algunos casos es posible que el buche no se vacíe totalmente entre las comidas del día (de forma que cada vez que se le administra papilla queda un pequeño resto de la comida anterior), pero por la mañana antes de la 1ª comida del día el buche debería estar vacío. Por la noche se puede dejar a los pollos 8 horas sin comer (a excepción de neonatos de especies pequeñas).

   Los primeros días de vida el neonato gana peso lentamente, pero después se inicia la fase denominada de “crecimiento logarítmico”, con una ganancia de peso de alrededor de un 10% diario. Cuando ya está emplumado empieza a independizarse y comienza a comer por sí mismo, pudiendo rechazar incluso la alimentación artificial. En esta fase se retira primero la comida del mediodía, después la de la mañana, y por último la de la noche. Al iniciar este periodo, el pollo puede incluso haber superado el peso normal de un adulto de su especie, y es normal que en este periodo pierda aproximadamente un 10-15% de su peso. Durante esta fase se le empezará a ofrecer los distintos tipos de comida que recibirá en su vida adulta (fruta, verdura, legumbres, pienso extrusionado,…), y se le continuará alimentando artificialmente. Es importante mantener el animal saciado para que mantenga su instinto explorador, de esta forma juega y prueba la nueva comida y es más fácil la emancipación.

Cuidados:

   Los pollos de psitácidas no pueden regular su propia temperatura corporal durante las primeras semanas de vida, no son capaces de alimentarse por si mismas y tienen su sistema inmune escasamente desarrollado al nacer. Cuando les salen las plumas ya empiezan a poder regular su temperatura corporal y tienen un sistema inmunitario más fuerte. Por esta razón, si se opta por la crianza artificial, tanto las condiciones ambientales, higiénicas como nutricionales de los pichones deben ser controladas.

   Como sustrato en el recipiente se puede utilizar una toalla, arena vegetal o virutas de madera, siempre vigilando que el pichón no lo consuma y pueda quedar el buche obstruido. Este sustrato debe cambiarse casi diariamente para mantener unas buenas condiciones higiénicas. En cada toma de papilla conviene revisar las patas del pollo, y si están sucias de heces, conviene limpiarlas con un poco de agua tibia.

   Los pollos se mantienen las primeras semanas de vida en incubadoras o en contenedores (en oscuridad al principio y semi-oscuridad más adelante) en donde se pueda controlar la temperatura y la humedad. En las psitácidas se considera que la humedad ha de ser superior al 50%, lo cual puede conseguirse simplemente introduciendo un pequeño recipiente con agua en la incubadora. La temperatura ha de ajustarse de forma individual, según el comportamiento que se observe en cada pollo: un pollo que sienta frío tirita, un pollo con calor está incómodo, se mueve constantemente y puede presentar una coloración cutánea rojiza en lugar de rosa pálido (en especies con esta coloración de piel). Como orientación, los pollos recién nacidos necesitan alrededor de 38ºC de temperatura durante los primeros días hasta 1 semana de vida, pollos todavía sin plumas unos 33ºC, y cuando empiezan a emplumar unos 28-30ºC. Cuando están emplumados pueden mantenerse en contenedores abiertos si la habitación está suficientemente caldeada.

   Cuando los pollos empiezan a intentar salir del recipiente o contenedor donde están instalados ya pueden pasarse a una jaula. Es en este momento es cuando suelen empezar a comer por sí mismos, y es uno de los momentos más críticos de la crianza artificial. Es importante no poner los pollos demasiado pronto en las jaulas pues esto les ocasionará un considerable estrés.

Salud y patologías:

   Los pollos son muy sensibles a agentes infecciosos. Los síntomas son muy variables según el agente infeccioso causante y la localización de la infección. Así, puede haber decaimiento generalizado, diarrea, regurgitación de la comida, retraso en el vaciado del buche, poca subida de peso, etc. Las infecciones en los pollos progresan rápidamente y pueden ser mortales si el animal no recibe atención veterinaria.

   Los pollos tienen que subir diariamente de peso hasta la época en la que se independizan. Cuando su peso baja repetidamente o no incrementa durante varios días, esto puede ser un indicativo de que el animal está enfermo. Sólo durante la fase final de la emancipación su peso puede mantenerse o incluso bajar ligeramente de forma normal.

   Las alteraciones que afectan al funcionamiento del buche son relativamente frecuentes. Pueden ser debidas a infecciones, impactación de la comida (por una concentración incorrecta de la papilla o temperatura muy fría), cuerpos extraños u otras enfermedades. Ocasionalmente pueden producirse quemaduras en el buche por administración de comida muy caliente que generalmente requiere intervención quirúrgica.

   Los pollos pueden aspirar comida hacia los pulmones cuando son alimentados incorrectamente (por ejemplo introduciendo la sonda por la tráquea en lugar de por el esófago), o bien tras regurgitar (por ejemplo cuando son manejados inadecuadamente y tienen el buche lleno). La aspiración de comida por las vías respiratorias es muy grave y puede producir una neumonía mortal. La gravedad del proceso depende de la cantidad de comida aspirada, pero en general el pronóstico es malo.

   Unas malas condiciones higiénicas, pueden hacer que las heces les queden pegadas en las patas y les causen constricción de los dedos con heridas e incluso necrosis, que terminan con amputación de los dedos.

La información descrita en este artículo es un breve repaso sobre el correcto manejo y alimentación básicos de las crías de psitácidas, para más información acuda a nuestro centro.

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