La coccidiosis en lagartos barbudos (Pogona spp.)

   La mayor parte de animales en estado salvaje conviven con una cierta cantidad de parásitos, con los que mantienen un equilibrio. Pero en cautividad este frágil equilibrio a menudo se rompe y los parásitos aumentan de forma alarmante, sobretodo en periodos de estrés, hacinamiento o condiciones higiénicas dudosas.

   Una gran proporción de Pogonas mantenidos en cautividad están infectados con coccidios, hasta el punto de que tienen su propia especie de parásito coccidio: Isospora amphiboluri. Los coccidios son parásitos microscópicos unicelulares que habitan en las células de la pared del intestino. Se transmiten cuando los excrementos de un animal infectado son ingeridos por otro reptil, incluso en cantidades microscópicas. La transmisión puede ser indirecta, por ejemplo de un terrario a otro a través de comida contaminada o las patas de un pogona que haya pisado una zona sucia de excrementos.

   En cantidades pequeñas, los coccidios no provocan efectos nocivos a las Pogonas, pero en cantidades mayores provocan enfermedad, siendo una causa importante de mortalidad para esta especie, especialmente para los animales jóvenes. Los síntomas externos pueden ser imperceptibles y simplemente aumentar la susceptibilidad a otras enfermedades, o bien se observan síntomas poco específicos, como debilidad, adelgazamiento y a veces dolor intestinal o diarrea (en muy pocas ocasiones).

   Eliminar estos parásitos es una tarea difícil. El uso de antiparasitarios prescritos por un veterinario especialista es efectivo, pero no basta por si solo si no va acompañado de medidas que eviten la reinfección. La clave para eliminar los coccidios en un grupo de Pogonas consiste en ser estricto, casi obsesivo, con la higiene.

   Durante el tratamiento, para tener las mejores posibilidades de romper el ciclo de exposición a los excrementos y reinfección, la decoración y accesorios del terrario deben reducirse a la mínima expresión. Para el suelo debe usarse papel de periódico que se cambiará una o mejor aún dos veces al día. Las ramas, rocas y similares son difíciles de limpiar a fondo, y deben eliminarse, sustituyéndose por algún refugio o posadero de cartón, que puede renovarse a diario y así no queden parásitos pegados. Cualquier otro elemento, como termómetros, rocas calefactoras, etc., que pueda tener aristas o rincones difíciles de limpiar debe sustituirse. Los bebederos deben ser sencillos y limpiarse cada día fondo, con estropajo y detergente,. Cualquier vegetal o alimento no consumido debe retirarse en 24 horas, y no reaprovecharse para nada. Los insectos no consumidos en un cuarto de hora deben también retirarse y eliminarse, porque si han estado en contacto con las heces del reptil (de hecho los grillos pueden comérselas) serán un vehículo para la reinfección.

   Como desinfectante se puede emplear lejía doméstica, diluyendo una parte de lejía en 30 de agua, y después aclarando a fondo con abundante agua. El uso de lejía u otros desinfectantes no elimina la necesidad previa de una limpieza a fondo, con estropajo y detergente para retirar los restos de materia orgánica.

   Pueden ser necesarias más de cuatro semanas de tratamiento en condiciones de higiene estricta para eliminar los coccidios de una colonia de Pogonas, y con posterioridad será necesario efectuar análisis parasitológicos periódicos.

   Cualquier nuevo ejemplar que se añada a un grupo libre de parásitos deberá ser sometido a cuarentena y desparasitación antes de juntarlo, si no queremos que todo el trabajo haya sido en balde.

 

La información descrita en este artículo es un breve repaso sobre el correcto manejo de pogonas con coccidiosis, para más información acuda a nuestro centro.

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